La semana pasada participamos de una mesa de trabajo en Santiago del Estero donde se pusieron sobre la mesa los proyectos de infraestructura que podrían cambiar el perfil productivo de la región. Lo que sigue es un resumen de lo conversado, con nombres concretos y fechas tentativas.
El punto de partida: qué se discutió
La reunión convocó a referentes de tres cooperativas agropecuarias, dos intendentes del interior y técnicos del área de producción provincial. El eje no fue la teoría del desarrollo, sino un problema puntual: cómo mejorar la salida de la producción de algodón y maní hacia los puertos del Pacífico sin depender de los fletes que hoy encarecen el producto.
Se presentaron los avances del tramo ferroviario que une la localidad de La Banda con el ramal central. Según los datos que se compartieron, el movimiento de cargas podría duplicarse en los próximos dos años si se concreta la inversión en el desvío que falta en el acceso norte.
Los números que importan
Uno de los técnicos llevó un relevamiento propio: hoy, llevar una tonelada de maní desde el noroeste de Santiago del Estero hasta el puerto de Rosario cuesta un 38% más que hace tres años. La diferencia no está en el valor del producto, sino en el combustible y los peajes. Ese margen es el que las cooperativas pierden antes de negociar el precio final.
Frente a eso, la propuesta que más consenso generó fue la de armar un centro de acopio compartido en la zona de La Banda, con capacidad para 12.000 toneladas. La idea es que cada cooperativa aporte un porcentaje de su producción y que la comercialización se haga en conjunto, con un solo flete y un solo contrato.
Lo que quedó pendiente
No todo fue acuerdo. La discusión sobre quién administra el centro de acopio quedó abierta, y hay dos posturas que no se acercaron: una que propone que lo maneje el Estado provincial y otra que prefiere una gestión mixta con las cooperativas. La decisión se postergó para una próxima reunión, prevista para fines de abril.
También se mencionó la necesidad de capacitar a los productores más chicos en el uso de herramientas digitales para el seguimiento de precios. Hoy, la mayoría consulta los valores por teléfono o espera la visita del comprador, lo que los deja en una posición débil a la hora de negociar.
Por qué esto importa para el interior
Lo que se decida en estas mesas no queda en un acta. Define si una familia que produce en una parcela de diez hectáreas puede seguir viviendo de su trabajo o si tiene que migrar a la ciudad. El arraigo no se sostiene con discursos, sino con infraestructura que haga rentable quedarse.
En las próximas semanas vamos a seguir de cerca la evolución de este proyecto y publicaremos las novedades a medida que se confirmen las fechas. Si querés conocer el contexto completo de las economías regionales, te recomendamos revisar el resto de nuestras notas.